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domingo, 1 de abril de 2018

VIDEO: FAREROS: LOS GUARDIANES DE LA RÍA.


Hace  dos años y pico Xandro Barberena, a quien conocí de niño, me propuso hacer un vídeo sobre los faros. No sé si por ser yo muy elocuente, o por alguna otra razón el vídeo resultó casi un monólogo sobre mi vida. 
Recorrimos algunos faros que me trajeron nostalgias, navegamos en el barco singladuras inolvidables, visitamos amigos muy amados, todo en doce minutos. Es lo que tiene el "time lapse".

Pica el enlace si quieres verlo.

jueves, 29 de marzo de 2018

FARIÑA, VILANOVA Y OTRAS HISTORIAS.


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Habíamos comprado un piso en el Edificio del Mar en Vilanova de Arousa. Un maestro amigo nos informó de que había uno a la venta en el edificio donde estaba su familia . 
Yo tenía veintiséis años, mi mujer veintidós y nuestro hijo Héctor año y medio. Pedí un crédito a la Caja de ahorros de Vigo al 20% de interés. Mi sueldo de entonces eran unos mil y pico dólares, me lo dieron y nuestros padres nos prestaron  seiscientas mil pesetas. 
Por aquel entonces los indúes, paquistaníes y filipinos empezaban a tomar el relevo de los marineros españoles en las banderas piratas como Panamá, Liberia y Singapur. Los ingleses daban créditos a sus antiguas colonias para formar a jóvenes oficiales en sus escuelas. Yo sabía que me quedaba poco tiempo en los buques extranjeros. Ya era un telegrafista caro. Después de un ataque frontal de parte de la oficialidad española del DORADO, desembarqué en Rostock, antigua República Democrática Alemana tras denunciar las irregularidades y abusos que presencié contra ciertos tripulantes al Sindicato Internacional del Transporte ( ITF) y notificarlo a la compañía, así como mis sospechas de sabotaje en la estación de radio, que no afectaba a los equipos de emergencia.
Un amigo y compañero y yo decidimos montar una granja. Se parecía más al Arca de Noé que a una explotación agrícola. Dos animales de cada especie, una contabilidad rigurosa y descubrimos que el único animal rentable era la cabra. Y aquello no tenía visos de rentabilidad, los únicos que se beneficiaban de la agricultura eran los intermediarios. Como la Compañía naviera no me hizo la liquidación hasta ocho meses después de desembarcar, para afrontar los primeros gastos de la granja visité al Patrón del primer barco que me enroló como marinero, el CHIQUITA SEGUNDO de la Isla de Arosa. Cuando le conté mi película,  Juan Nieto Dios "Chiquita" le dijo a la madre de sus dieciséis hijos, Palmira:
- "Colle duassentas mil pesetas e dallas os rapases".
- Chiquita, solo preciso cento cincuenta mil...
- ¡Faime caso! pódenche faser falta.
No aceptó que le firmase un recibo.
A los seis meses de mi oficio de granjero mi socio y yo con dolor de corazón vimos que por muy bien que lo hiciésemos, nuestros esfuerzos darían pérdidas. Aún no se podía estafar a la Unión Europea, simplemente porque España ni estaba ni se la esperaba. Vendimos todos los animales y las pérdidas se redujeron a 25.000 pesetas.
Fui a los consignatarios de la compañía en Vigo, "Meino Von Eitzen", pregunté que pasaba con mi liquidación y me pagaron puntualmente, con un cheque, el cambio de los marcos alemanes no era muy ajustado, pero el Director del Banco Exterior de España era su yerno.
Pagué parte de nuestras deudas y encontré trabajo de vendedor de maquinaria de construcción. Visitaba las obras y vendía desde puntas hasta hormigoneras a pequeñas empresas. Los dueños de ACOMASA estaban contentos.
Era 1977, en el restaurante donde solía comer en Lalín, encontré a uno de mis vecinos de Vilanova. Se llamaba EL PEQUE, aunque su nombre era José Fernández Tourís. Estaba desmontando una vieja casa y tenía contratado un edificio, colindante al restaurante y a una casa de dos plantas.
A la vuelta de mi viaje saludé a su encantadora mujer, me parece recordar que tenían dos niños de unos seis o siete años. Me parecieron tímidos.
El Peque y yo habíamos compartido botellas de albariño en un local que se llamaba "O cortixo" que hicieron que tres de los partícipes me llevasen a casa en un estado lamentable. Me faltaba práctica en lo del albariño.
Unos días más tarde, creo que ya en 1978, lluvias torrenciales anegaron el sótano de la casa donde los de Tourís estaban excavando, los cimientos de la casa de al lado se derrumbaron, una mujer muerta, un coche destrozado y un edificio de dos plantas derrumbado. Idemnizaciones, parón de obra, ruina...
Nacho Carretero en la novela FARIÑA pone al Peque volviendo de la emigración en los 80 y simultaneado la hostelería, la construcción y el contrabando. Por lo que sé y algo de lo que intuyo la entrada de Tourís en el contrabando se produjo a raíz de aquel accidente en la construcción.
En 1984, yo había comprado el valiente "Tabeirón", un pequeño  Mosqueter, velero puro y me dirigía a Lisboa con mi hijo Héctor y dos tripulantes un poco nefastos.
Después de una travesía complicada, a la altura del Faro de Montedor una planeadora con siete motores ya nos había adelantado cuando oímos el ruido. Una lancha del salvamento marítimo portugués nos hizo de remolcador para entrar. Ya atracados fuimos a hacer lo de los papeles a la Policía Marítima. Allí estaba el piloto de la planeadora y el PEQUE acompañado de un caballero portugués al que presentó como su abogado. Me preguntó que hacía y le conté, los faros, mi velero, ...,. Fue tan amable y educado como lo había sido siempre. Yo no pregunté nada





domingo, 28 de enero de 2018

RICHARD FIRAH GYATUA. Un marinero en Raxó

RICHARD FIRAH GYATUA en la popa del "Biniazar" con la valla que uso como escalera.


Cuando lo conocí hace unos años me había llamado la atención su simpatía y la facilidad de comprensión de los idiomas. Pero una serie de incidencias promovidas por mi estupidez, llevaron a permanecer más de dos meses sobre el muelle a mi "Biniazar".  Un barco próximo presentaba  un problema en el casco. Yo no me acordaba del nombre de ese efecto que se produce en el poliester. Le pregunté al marinero Richard:
- ¿Sabes como se llama el efecto que produce estas burbujas en el casco?
Puso el dedo hacia arriba, cerró los ojos,
-Creo que se llama "lósmosis".
Me explicó que había trabajado algunos años en una fábrica de cascos de barco de poliester, que laminaba con rodillo metálico y el no hacerlo a conciencia es lo que causa el problema de "ósmosis". 
Contó que era verano, a Richard le caía el sudor a chorros, para que no le entrase por los ojos se había puesto una cinta en la frente y metió el lápiz que usaba entre el pelo y la cinta. Aquel día el dueño se acercó a la planta y al verlo subido en el molde le preguntó si podía hacerse una foto con él. Se puso a su lado, le hicieron la foto y cuando el dueño se había ido, se acercó el Encargado:
-¡Joder! llevo aquí más de diez años y nunca me dijo "buenos días" el dueño. Hoy es la primera vez que te ve y se hace una foto contigo.
- Es que tú no eres negro...
Hoy me contó que vio a un fulano tirando líquido de una garrafa al mar. Se acercó y el olor que no podía identificar le indicaba que no podía ser nada bueno. Le dijo al hombre que no podía tirar líquidos al mar, que envenenar las aguas envenena los peces, las aves, la gente...
De malos modos el hombre le contestó que hacía lo que le habían mandado. Y añadió:
-Pues ¡muy político eres tú!.
Le dije a Richard:
- No, tú no  eres político, él es imbécil.



 Raxó: 28 de enero 2018.







 

viernes, 29 de diciembre de 2017

JULIO VILCHES PEÑA.



Cubierta_Salvora


http://www.hojadelata.net/tienda/salvora-diario-de-un-farero/
 
Lleva escribiendo toda su vida. El libro de servicio del faro era un poema de humor. Los datos técnicos  estaban siempre precisos, los ACAECIMIENTOS donde nuestros ancestros repetían durante años  "Sin novedad" cambiaron con la llegada de tres jóvenes recién destinados a Sálvora. La relación entre la Isla y el Faro cambió radicalmente. Mis compañeros de oposición, alojamiento y prácticas en Alcobendas trajeron un aire fresco, leal, divertido y aventurero a una administración agonizante y en algunos casos corrupta.
Julio Vilches fue el único de nuestra camarilla que permaneció toda su vida laboral en su primer destino como funcionario, dejó de serlo para integrarse en la Autoridad Portuaria de Villagarcía, un "ente público  de derecho privado" como lo definían los ilustres sociatas de la época. Hizo su trabajo, crió a sus hijas, tuvo amores y desamores, hizo miles de fotografías y escribió acaecimientos en el diario. El libro de 230 páginas  relata la vida de Julio entre 1980 y el año 2000.
En la Librería Lumax tuve la suerte de compartir con Julio Vilches, sus hijas y mucho público la Presentación  de SÁLVORA. Diario de un farero que recoge datos del faro y su vida esos años.
Los que lo conocemos de antes y después sabemos que hubo mucha vida, muy bien escrita y ocasionalmente humorísticamente contada fuera de fecha.
He tenido la suerte de compartir la vida laboral con gente extraordinaria, capaz de la generosidad y la aventura, En Señales Marítimas, en Telecomunicaciones y en Meteorología. Pero el más extraordinario de los recuerdos es para mis compañeros de promoción del Cuerpo Técnico-Mecánico de Señales Marítimas. Creo que nuestras vidas seguramente no son  un ejemplo a seguir, no sé si somos sinvergüenzas, pero creo que aquel extraño grupo en que los opositores aprobados pidieron la repetición de los exámenes porque el tribunal de oposiciones no suministró los medios adecuados para las pruebas no tenemos nada de que avergonzarnos.


sábado, 2 de septiembre de 2017

EL DÓLAR Y LA ESTERLINA-

Displaying Copy of leña 
Ya voy a cumplir 66 tacos. Estaba apilando leña esta tarde. Cada año recojo cinco o seis metros cúbicos de podas y entresacas. Este año no tuve tiempo. La tuve que comprar. Estaba apilándola cuando me entró la duda de si  elegí este tipo de combustible por razones económicas o ecológicas.
Mis 16 años vinieron como una exhalación, el recuerdo de la OJE, los jóvenes falangistas-antifranquistas valencianos con los que iba de acampada y cuyas doctrinas -leyendo leyendo- me trajeron hasta el anarco-escepticismo del que hoy soy asiduo.
Llegué a la conclusión de que mi pasión por los combustibles vegetales tiene un origen político, este es el romance que escuché a los jóvenes valencianos hace 50 años:

El dólar y la esterlina
a nuestra humilde peseta,
le quieren hacer la puñeta.
Anglosajones:
¡Metéos petróleos y carburantes
en los cojones!
Que no viajaban en camiones
nuestros caballeros andantes.

Es facha, pero tiene rÍtmo.

miércoles, 26 de abril de 2017

LA TELE.

Había actualizado uno antiguo. Pero vino mi suegra y a Carmen no le gusta Aljazzira ni la CNN, intenté conectar el antiguo pero no me acordé como se hacía. Fui al Super y encontré uno de oferta,  pagué y salí. A la salida del super había una chica imponente con un vestido vaporoso muy llamativo, se bajó las gafas de sol de interior y me miró con mucha atención. Iba yo muy elegante con el televisor de 32 pulgadas en la mano (32"=80 cm.) . La joven se acercó mirándome por encima de las gafas de sol:
-¿Perdona, has quedado aquí con alguien?
-No, pero me encantaría haber quedado contigo.
-¿Y quieres quedar?.
Bajé la cabeza tristemente y me fui pensando en dos posibilidades: O se me puso pinta de rico por no dormir la siesta y haberme limpiado los zapatos, o a aquella joven una pitonisa le dijo que el hombre de su vida aparecería por la esquina del supermercado con un televisor de la mano, y la pobre es creyente.

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domingo, 9 de abril de 2017

APORCAR.



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Mi amigo, amante de los faros y periodista Juanmi Ochoa de Olza, nos pone cada día en su página de Facebook una palabra de las recomendadas por la RAE. Estos días nos puso "Aporcar", cada uno de sus cachondos amigos puso una barbaridad en los comentarios. Yo también, y es que me pilló "aporcando". Tengo una primavera agrícola y siempre que estoy en estos menesteres me acuerdo de John Seymour y su "Vida en el campo" o "El horticultor autosufiente". Recordaba ayer cuando fui a comprar una cabra para que comiese la maleza y compré una cabra y una potra. Las llevé a nuestras ruinosas propiedades. La cabra nunca quedó preñada y eso que le concerté citas con el novio más guapo de lugar, un cabrón que merecía ser ministro, o algo. La yegua si, en cuanto tuvo tres años, ya domada, se subía sola al remolque que la llevaba de fiesta. Como la familia aumentó decidí sembrar cebada, compré un tractorcillo de segunda mano, aré el campo y, naturalmente, releí a John Seymour y su "Vida en el campo". Más o menos: "La cebada debe sembrarse en primavera, cuando el riesgo de heladas haya desaparecido" ..."Lo más práctico es bajarse los pantalones, sentarse en el campo y sembrar cuando no se note fría la tierra".
Dicho y hecho:  Soldé  unas vigas para aplanar la tierra y las enganche al tractor. Me bajé los pantalones y los calzoncillos. Me senté en el campo. Estando sentado recapacité en mi estupidez y mi falta de criterio respecto a lo leído. Me eche a reír, con la esperanza de no haber escandalizado a las vecinas, miré al Oeste y grité: You are a bastard, Seymour!